El tiempo va pasando y poco a poco vamos creciendo, no podemos pensar en aquellas tonterías que nos parecían un mundo cuando éramos pequeños y tenemos que seguir avanzando en nuestra vida.
Ahora hay otros problemas, ahora hay gente que se fija en nosotros para crecer y tenemos que dar ejemplo.
Por suerte o por desgracia elegi una profesión en la que vivo rodeados de problemas tanto físicos como psíquicos y a los que tengo que ayudar a superar a esas personas que los sufren solos o en compañía. He de decir que es super dura, pero me encanta!
Es un sentimiento de satisfación de realización que creo que pocas personas tienen la suerte de vivir y sentir, el poder ayudar continuamente a los demás a superar sus problemas, a darle las pautas para que ellos puedan volver a ser como antes.
Lo que más me gusta de la profesión es el afán de superación que tienen las personas, lo felices que pueden llegar a ser con todos los problemas que sufren, como cada día te dan la mejor de sus sonrisas, como por lo mínimo que les des son tan agradecidos.
Cada una de las personas con las que traté o trato he de decir que son únicas, cada una de ellas me enseñó a ver las cosas de otra manera, me ayudó a reflexionar sobre mis ideales, hasta me apoyaron como un amigo más cuando les necesitaba, me ayudan a seguir creciendo y a valorar lo realmente importante en la vida, cosas a las que yo antes no les prestaba ni un segundo de atención.
Son personas que a pesar de sus limitaciones no se sienten inferiores a nadie, no tienen complejos.
Como cambiaría esta sociedad si aprendieramos un poco de ellos...
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