La mayor de
Sus aguas azules casi cristalinas, nos muestran su belleza.
En su interior diversidad de seres vivos que conviven entre ellos, que se alimentan juntos y que se defienden juntos porque saben que sólos no conseguirán nada.
Afuera, la playa blanca, con millones de granos de arena limpia y cuidada, en los peores casos esa arena se convierte en grandes rocas o arena oscura...por suerte no es el caso de mis playas.
Nos sentamos en su orilla, cerramos los ojos y escuchamos como rompen las olas, nos transmiten una sensación de tranquilidad que luego se nos ve en el día a día.
Aquí sentada, escuchando el mar, se me olvidan todos los problemas y funciona, funciona de verdad...parece que empieza a llegar la calma, aunque a mi playa se esté acercando una tormenta. Es una tormenta que no es mía, que nada tiene que ver conmigo.
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